Desde el 20 de febrero hasta el 5 de octubre, el Museu Marítim de Barcelona presenta “La Infamia”, una nueva muestra dedicada a la participación catalana en el tráfico y explotación de esclavos durante el siglo XIX. Esta exposición desenmascara un aspecto poco conocido y muy incómodo de la historia de Cataluña, invitando a reflexionar sobre nuestra sociedad actual y sus raíces. Ha contado con la participación del periodista Antoni Tortajada, el historiador Martín Rodrigo y el diseñador de exposiciones Ignasi Cristià, y se complementará con una serie de actividades paralelas.
Se estima que, entre los siglos XVI y XIX, más de 12,5 millones de personas fueron secuestradas en África y vendidas en las colonias americanas. Este comercio humano desempeñó un papel fundamental en el desarrollo del capitalismo global. La captura, el transporte y la explotación de millones de personas esclavizadas fueron elementos clave en la acumulación de capital en Europa y en la expansión del comercio mundial. A partir de la Ley sobre el Comercio de Esclavos (1807), por la que el Reino de Inglaterra prohibió a sus súbditos participar en el tráfico de esclavos, y de los distintos tratados y prohibiciones que la siguieron, el comercio de esclavos se convirtió en una actividad ilícita muy lucrativa. Es en este contexto en el que muchos catalanes se incorporaron a este negocio.
“La Infamia” pone de relieve los vínculos entre algunas de las grandes fortunas de la época y el tráfico y explotación de esclavos. La muestra expone las vergüenzas de la sociedad catalana del siglo XIX, mostrando su cara oculta y explorando las condiciones en las que se generaron estas riquezas.
Con esta exposición, el Museu Marítim de Barcelona se suma a la larga lista de instituciones europeas y mundiales que están revisando el pasado colonial de sus sociedades. Explican que “La Infamia” tiene el objetivo de “interpelar a la sociedad catalana contemporánea, mucho más plural y compleja que la de aquella época, para que se comprometa a revisar el pasado y, de esta manera, afronte sin más contemplaciones el rastro que aquella infamia dejó en la sociedad actual en forma de racismo o sobreexplotación de la población migrante.”